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domingo, 16 de septiembre de 2018

La vida florece en primavera


La primavera es tiempo de nacimiento y renovación. Dejamos atrás el invierno y nos preparamos para disfrutar del amplio abanico de posibilidades que nos ofrece esta estación. La naturaleza se viste de verde e inunda de aromas frescos y vivos colores todo lo que toca. Aprovecha su impulso vital para renovarte por dentro... y por fuera. 

Ya es primavera. La naturaleza se despereza del letargo invernal y hace sonar la campana que indica la llegada de un nuevo ciclo. Las semillas rompen su envoltorio pariendo los primeros brotes del año. Las plantas inician su tiempo de floración e inundan campos y bosques de aromas frescos y vivos colores. A partir del 21 de marzo, la luz del sol domina a la noche y el frío se despide con un “¡hasta el invierno que viene!” para dejar paso a vientos templados que limpian el aire y anuncian la próxima llegada del calor estival. La naturaleza, en definitiva, se llena de vida y estalla su belleza verde, el color de la primavera.


Es en esta época del año cuando de forma más evidente se manifiestan en la naturaleza procesos como el nacimiento, el crecimiento y la renovación. Y aunque a veces con nuestro comportamiento parece que lo olvidamos, el ser humano también forma parte de naturaleza. Al igual que los animales y las plantas se preparan para recibir cada nueva primavera, nosotros también debemos adecuar nuestro estado físico y anímico para disfrutar plenamente del amplio abanico de posibilidades que nos ofrece esta estación.  

Cuando te despiertes por la mañana, abre la ventana, respira hondo y haz tuyas las palabras del escritor y naturalista estadounidense Henry Thoreau (1817-1862):

                 “Mide tu salud por la alegría con que miras la mañana y la primavera”.

Los chinos llaman a esta estación “primer movimiento” y hacen coincidir el comienzo de su año con el declinar del invierno. No son los únicos. Son muchas las culturas que se preocupan por adaptar el reloj biológico humano a los ciclos de la naturaleza, ya que las estaciones y su clima influyen no sólo en nuestro estado físico, sino también en el anímico. Por lo tanto, debemos aprovechar la fuerza de la primavera, el caudal de vida y energía que emerge en esta época para ‘florecer’ como personas: para crear, desarrollar y llevar a la práctica las ideas y proyectos que han quedado estancados durante el invierno. Frente al recogimiento invernal, la primavera es la pasión del descubrimiento, la necesidad de explorar nuevas facetas que enriquezcan nuestra vida. Transforma tus problemas en retos y convierte el presente en un acto de creatividad constante.
                                                     ¡Renuévate!
En invierno, el encierro entre cuatro paredes, el exceso de comida y bebida, la falta de ejercicio y un mayor consumo de medicamentos – sobre todo, antibióticos– dejan su poso negativo en nuestro organismo: acumulación de toxinas, sobrepeso y un sistema defensivo en horas bajas. La llegada de la primavera es la excusa perfecta para mejorar nuestro cuerpo mediante la práctica regular de ejercicio físico – el buen tiempo invita a hacer deporte al aire libre– y una dieta completa y equilibrada. La naturaleza es sabia, dice un viejo aforismo, y nos ofrece verduras y hortalizas, carnes, pescados y frutas de temporada que nos ayudan a limpiar el cuerpo y a disfrutar de los beneficios propios de una vida sana.
 

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