El encanto
de una posada con jardín botánico, bodega y una colección de 1100 cactus.
Goyo Aráoz de Lamadrid y su esposa Ana se asentaron en San Javier,
Córdoba, hace unos ocho años, para cambiar de estilo de vida. Sin embargo, no
perdieron sus ganas de hacer y convirtieron su finca en bodega con viñedos
propios, jardín botánico, una inmensa colección de cactus y hasta hostería,
todo bajo el paisaje serrano cordobés.
Finca El Tala Hotel y Bodega tiene una impronta particular. Las
casas están pintadas de colores estridentes -como rosa y violeta- que
contrastan con el verde de las parras y las especies nativas del lugar, como
los diferentes algarrobos, espinillos y los molles de beber. A eso se suma la
majestuosidad de las Sierras de Comechingones, que dominan las vistas.








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