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viernes, 26 de febrero de 2016

EL COLIBRÍ DE MI PARAISO

 

Relato breve de mi historia personal, algunos Mitos y Leyendas, interesante y curiosa información, más un video documental, con bellas imágenes.
No te lo podes perder!! A continuación:


En las bellas mañanas del mes de enero, en mi villa Sérénité, salgo al jardín a caminar o simplemente, a sentarme en la reposera, y contemplar de toda esa maravilla. Su paisaje, su aroma, sus colores y sus sonidos. Un verdadero Paraíso!! 

 


Respirar del aire puro, escuchar el canto de las aves, de muchas especies, incluyendo el barullo de las cotorras; y recibir la visita de mariposas y colibríes, que se posan en las flores, para obtener su néctar.

 


Estas pequeñas aves, son maravillosas!! Pero son tan rápidas y escurridizas, que me cuesta plasmar su imagen en las fotografías, con mi cámara poco profesional.
Es tan asombroso el espectáculo que ellas ofrecen, que quisiera compartirlo con todos. Hasta he presenciado disputas entre parejas, suspendidos por unos segundos, frente a mis ojos, como dos espadachines enfrentados. 


Mi curiosidad e imaginación se despertó, preguntándome que significaba su visita, por lo que me puse en la tarea de investigar un poco, y armar este post, para compartirlo con todos Uds.

Mitos y Leyendas


En muchas tradiciones, las plumas de Colibrí son atesoradas por sus cualidades casi mágicas. Se dice que el Colibrí trae amor como ninguna otra medicina puede hacerlo, y su presencia trae alegría al observador. 
   

         La leyenda del colibrí. Leyenda maya.
Los mayas más viejos y sabios, cuentan que los Dioses crearon todas las cosas en la Tierra y al hacerlo, a cada animal, a cada árbol y a cada piedra le encargaron un trabajo. Pero cuando ya habían terminado, notaron que no había nadie encargado de llevar sus deseos y pensamientos de un lugar a otro.



Como ya no tenían barro ni maíz para hacer otro animal, tomaron una piedra de jade y con ella tallaron una flecha muy pequeña. Cuando estuvo lista, soplaron sobre ella y la pequeña flecha salió volando. Ya no era más una simple flecha, ahora tenía vida, los dioses habían creado al x ts’unu’um (colibrí).



Los nombres mayas en las aves, generalmente se relacionan con los sonidos que producen, sean sus cantos o sonidos producidos por las plumas, por ejemplo x ts’unu’um para los colibríes.



Era tan frágil y tan ligera que el colibrí podía acercarse a las flores más delicadas sin mover un solo pétalo, sus plumas brillaban bajo el sol como gotas de lluvia y reflejaban todos los colores.



Entonces los hombres trataron de atrapar a esa hermosa ave para adornarse con sus plumas. Los Dioses al verlo, se enojaron y dijeron: “si alguien osa atrapar algún colibrí, éste morirá”. Por eso es que nadie ha visto alguna vez a un colibrí en una jaula, ni tampoco en la mano de un hombre.



De ésta forma es que esta misteriosa y delicada ave ha podido llevar a cabo el encargo de los Dioses:



“El colibrí lleva de aquí para allá los pensamientos de los hombres”



Si alguien te desea un bien, el colibrí tomará ese deseo y lo llevará hacia ti.

 



Si un colibrí vuela alrededor de tu cabeza, no lo toques. El tomará tu deseo y lo llevará a los demás; piensa bien y desea cosas positivas para todos. Piensa que por algo pasó el colibrí por tu camino; piensa que algo realmente extraordinario puede ocurrir.

De ahora en adelante, el colibrí llevará todos tus deseos y pensamientos de un lugar a otro…

 


AYAHUASCA Y EL COLIBRI (AVE DEL PARAISO)-LEYENDA PERUANA



Al Colibrí en la Selva Amazónica Peruana se le atribuyen valores de sabiduría, inteligencia, suerte…

Es un animal apreciado. En una ocasión un curandero Don Rómulo Magín me explico un cuento leyenda que le atribuían al Colibrí.

R: Si en una toma de ayahuasca o en tu dieta te aparece un colibrí, es buena señal.

F: ¿Por qué?     

R: El colibrí es el único ser de este mundo que ha visto a Dios y ha hablado con él.

En una ocasión el colibrí estaba pensativo mirando al cóndor la altura que tomaba en sus vuelos y viendo que él no podía volar a esas alturas y además quería poder ver a Dios de cerca.

Un buen día se acerco sigilosamente a un cóndor y se monto en su lomo y cuando el cóndor empezó a volar hacia el cielo y llego a lo más alto del firmamento, el colibrí pensó: “ahora es la mía”. Cogió fuerzas y comenzó a volar más hacia arriba y consiguió ver a Dios y charlar con él. De vuelta se subió de nuevo en el cóndor y regreso a la tierra.

Y por eso es el animal más inteligente del Planeta y que ha conseguido hablar con el creador.



FERNANDO LATORRE

 

INFORMACIÓN Y CURIOSIDADES


Los colibríes, también conocidos como picaflores, zumbadores, pájaros mosca o ermitaños, son un clado de aves apodiformes endémicas de América que cuenta con más de 300 especies. (Wikipédia)

Por su manera única de sostenerse inmóviles en el aire, por sus llamativos colores y otras características exclusivas, los son colibríes una auténtica joya de la evolución.

Para muchos se trata de las aves más excepcionales del planeta, y no faltan razones para pensarlo: cuando hablamos de los colibríes, con unas 330 especies distribuidas principalmente en América tropical, no hay comparaciones que valgan.


 


Los colibríes son los auténticos maestros del vuelo, capaces de aletear hasta más de 70 veces por segundo consiguiendo un dominio absoluto del medio aéreo, donde no hay acrobacia que se les resista.

Este control total de su locomoción en la columna de aire permite a los colibríes permanecer suspendidos en un punto fijo, algo que ningún vertebrado volador es capaz de emular siquiera con un ápice de la precisión que demuestran estos animales privilegiados.

Los colibríes se alimentan del néctar de ciertas flores, y la capacidad de sostenerse en un punto fijo, unido a un pico y lengua que funcionan con una magnífica precisión les garantizan acceder a ese néctar sin necesidad de tocar o apoyarse en la flor, no importa lo delicada o inaccesible que sea para otros animales.

 


Así contado podría parecernos que estamos ante una adaptación más entre un animal y su fuente de alimento, pero es imposible exagerar la proeza que supone la alimentación cotidiana de un colibrí, especialmente en términos del balance energético.

La 'factura de la luz' que tiene que pagar un colibrí por mover sus alas tan deprisa es astronómica. Tengamos en cuenta en primer lugar que los colibríes deben ser pequeños y ligeros (unos cinco gramos por término medio) Esa es la única manera de que tan particular sistema de vuelo sea viable, ya que si aumentáramos el tamaño del cuerpo y su masa, las alas no podrían moverse a la velocidad suficiente para mantener el vuelo suspendido (otro ejemplo de constricción).

El problema es que a los animales homeotermos (conocidos como “de sangre caliente”) de pequeño tamaño les cuesta mucho más trabajo mantener su temperatura corporal (40ºC en el caso de las aves) por lo que su metabolismo basal, incluso en total reposo, ya es muy alto. Si a esto unimos la cantidad de energía que necesitan sus diminutos músculos para conseguir esas frecuencias de 70 aleteos por segundo, el consumo de energía se dispara de forma escandalosa.

 


A la vez, para hacer viables esas hazañas musculares, el alimento y el oxígeno debe bombearse a través del sistema circulatorio a un ritmo igualmente espectacular: el corazón de los colibríes bombea sangre a más de 1200 latidos por minuto, el récord absoluto en frecuencia cardíaca de los vertebrados. En conjunto, los colibríes tienen el honor de alcanzar las tasas metabólicas más altas de la biosfera: consumen energía en proporción a su masa corporal a una velocidad que, simplemente, es insuperable por ningún otro organismo.
                    
Inevitablemente, toda esa energía debe reponerse a un ritmo equivalente con la ingesta de alimentos, que como ya hemos dicho, consiste sobre todo en néctar, y en algunos suplementos proteínicos en forma de pequeños insectos. Si bien es cierto que el néctar es muy energético, ¿cuánto debe beber un colibrí simplemente para mantenerse con vida? La asombrosa respuesta es que un colibrí consume diariamente una cantidad de néctar superior al peso de su propio cuerpo (pensemos lo que eso supondría en escala humana para hacernos una idea de la magnitud de su glotonería).

Lo que resulta aún más asombroso es que puedan realizar esta hazaña sin menoscabo de sus capacidades locomotoras, porque recordemos que los colibríes ya se encuentran en los límites de lo que es físicamente capaz de volar siguiendo esa técnica de aleteo frenético, y ciertamente doblar de una sola vez su peso haría inviable ese movimiento (y por lo tanto impediría la alimentación del animal).

En resumen: los colibríes viven constantemente en un delicadísimo equilibrio entre la necesidad de ser ligeros para poder mantener su sistema de vuelo y acceder a las flores, y  la necesidad de consumir ingentes cantidades de alimento en relación a su propia masa. Si un colibrí consigue mantenerse con vida es porque, por término medio, cada 15-20 minutos está libando néctar para sobrevivir.

Esta esclavitud constante y sin descanso de una fuente de alimento que a primera vista puede parecernos tan imprevisible como lo son las flores depara aún algunas sorpresas. Las necesidades metabólicas de estas aves son tan altas que en condiciones normales morirían literalmente de hambre durante el sueño, pues no serían capaces de aguantar más de una hora sin alimentarse.

Sin embargo, los colibríes han desarrollado un estado de letargo durante la noche en el que su temperatura se reduce de los habituales 40ºC a la temperatura ambiente, su corazón se ralentiza hasta el centenar de pulsaciones por minuto y sus riñones dejan de funcionar para evitar la muerte por deshidratación del colibrí. Sólo de esta manera sobreviven a este intervalo inevitable de ayuno.

 

Pero aún hay más.

Que los colibríes prosperen en regiones tropicales, donde puede haber flores todo el año no es tan sorprendente como que algunas osadas especies sean capaces de aventurarse durante los veranos boreales en Estados Unidos y Canadá, donde la floración está mucho más restringida. La consecuencia es que estos animales deben volver a regiones más cálidas en invierno realizando una migración que si ya es asombrosa en aves grandes, resulta espectacular en estos animales que, como hemos visto, son tan dependientes del suministro continuo de energía.
Los colibríes, justo antes de realizar su migración, acumulan alrededor de un gramo de nutrientes en forma de grasa (mucho más ligera que el glucógeno) justo hasta el límite de peso que son capaces de acumular sin pesar demasiado para volar. Es de esta manera como muchos consiguen, de un solo trayecto y sin detenerse, atravesar los cientos de kilómetros de mar que separan Florida de Yucatán. Muchos de ellos mueren cada año en el intento, pero otros regresan a la primavera siguiente en lo que es sin duda una proeza metabólica más que sobresaliente.

Los Colibríes, Preciosos mensajeros, (video documental)

1 comentario:

  1. Horas antes de morir mi padre, un colibrí posó frente a mi a un metro de distancia. Me emocioné, pensé que eran buenas noticias.Poco tiempo después mi padre había fallecido.Sigo creyendo que fue un mensaje final de él

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